Bancos de semillas a favor de la SAN

Por: Ian Díaz

Campesinas y campesinos de la zona sur se protegen frente a los efectos del cambio climático a través de la organización de bancos comunitarios de semilla.

Las temperaturas han aumentado progresivamente durante los últimos veinte años en la zona sur del país. Con cada verano los ciclos de siembra resultan más irregulares, mientras se reducen los días de lluvia.

Cientos de comunidades, en lo que se conoce como el corredor seco de Honduras, asumen la amenaza de hambruna con cotidianidad, hasta esta zona, cerca de la frontera sur con Nicaragua, pequeñas y pequeños agricultores ven su medio de sustento decaer año tras año.

Don German López es un pequeño productor en el municipio de Concepción de María. Durante años ha sido testigo de cómo el desierto, reclama territorio por sobre bosques y cultivos. Sin embargo, diez años atrás, las y los pobladores en su comunidad tomaron una decisión que a la larga ha sido crucial.

“Aquí en la comunidad, estos cerros estaban pelados, pero en ese momento un grupo de gente y yo comenzamos a reforestar, ahora vienen de otras comunidades a ver, todo mundo cuida para que se usen los recursos responsablemente” apuntó Don German.

“Yo fui parte de varios promotores que anduvimos varias comunidades de Concepción de María, fundamos varios bancos de semillas, no todos permanecen, pero aquí en mi comunidad, ha ido creciendo ahora es bastante fuerte”

El banco de semillas al que pertenece Don German cuenta con cuatro silos con capacidad para varios quintales de grano. A través de este esfuerzo se han mantenido hasta el momento al margen de la crisis alimentaria que afecta a otras comunidades.

“Los productores y productoras afiliadas crean un fondo común de granos después de la cosecha de postrera, ese fondo común luego se utiliza de varias formas, primero se garantiza el acceso a granos a precios bajos para los habitantes de la comunidad cuando este escasea, de lo contrario el excedente se comercializa en el triunfo a un precio justo mejor que el de los coyotes”

Además de garantizar la alimentación en tiempos de crisis, el almacenamiento de las semillas contribuye a proteger el banco genético y por ende a la riqueza natural que las semillas nativas representan como activo físico y cultural.

“Otras partes del país están invadidas de semilla transgénica, aquí eso no entra, el productor sabe que   vale la pena proteger las semillas de nosotros” señalo Don German.

Desde mediado del 2015 gracias al apoyo de la Federación Luterana Mundial (FLM) los habitantes de varias comunidades en Concepción de María participan de un proceso de organización e incidencia para replicar la experiencia de la comunidad de Santa Ana y fundar una red de bancos de semillas en la zona sur”

“La idea es motivar a otras comunidades a hacer sus propios bancos de semillas y lograr que las alcaldías apoyen el esfuerzo para la seguridad alimentaria, estamos trabajando con redes aquí en la zona sur, por ejemplo, con el movimiento MASS VIDA, porque así tenemos más fuerza”

Aunque el país cuenta con una Ley para la Seguridad Alimentaria que insta a las instituciones relacionadas al tema, a unificar y potenciar sus esfuerzos, el desorden persistente ha relegado cualquier esfuerzo para la protección del Derecho Humano a la Alimentación a un conjunto de medidas de respuesta de emergencia cuya proyección no trasciende al de la crisis misma.

Aunque el año en curso ha sido benevolente respecto a la cantidad de lluvias se espera que en los años siguientes las sequías intensas sean recurrentes. Iniciativas como los bancos de semillas presentan la oportunidad de disminuir el impacto del cambio climático y garantizar el derecho humano a la alimentación de las poblaciones vulnerables.