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Por Trinidad Sánchez
Director Ejecutivo,
Red COMAL, Honduras

Como construir y procurar un equilibrio entre crecimiento económico y un desarrollo integral social?  es el desafío en que nos enfrentamos en nuestras comunidades pero también los estados y naciones de nuestro continente.  La luz para esta respuesta viene desde la esencia de nuestra creación, nuestro universo, ambiente físico y vida natural fueron creados en completa armonía.  No hay ejemplo mas grande de solidaridad que la tierra brindando frutos para dar vida, o una madre y padre nutriendo a sus hijas e hijos o un maestro, maestra dando todo de si para transmitir y crear conocimientos con sus alumnos y alumnas, en fin, podemos ver, que no hay persona en este mundo que no haya fundado su existencia en la solidaridad de otros y de la misma naturaleza.  

Cuando mezclamos el concepto de economía con solidaridad, nos estamos refiriendo en dos dimensiones, la conducta humana y el modo de ser y actuar del Estado. La Economía solidaria reconoce y promueve una conducta humana de solidaridad con sus semejantes y de solidaridad con el medio natural que nos rodea, pero también reclama y exige el cumplimiento de la función social y solidaria del Estado.  El Estado como garante de los derechos humanos, derechos económicos y sociales de los pueblos y el Estado como articulador y regulador de las diferentes fuerzas sociales, productivas y de fuerza laboral en una nación.  La economía solidaria se fundamenta, promueve y practica los principios de justicia, defensa de la dignidad de toda persona y la defensa del medio ambiente.

A nivel de la conducta humana, los practicantes de una economía solidaria se distinguen por la construcción de comunidades y empresas sociales que resuelven problemas en forma colectiva pero al mismo tiempo proponen la generación colectiva de riqueza y la reproducción de medios colectivos de vida bajo los principios ya mencionados. En cuanto al estado, distinguiremos a un estado solidario por la promoción de la dignidad humana mediante el otorgamiento de posibilidades de pleno empleo y realización humana, la construcción consensuada de una visión y planificación estratégica de largo plazo, mediante la regulación proporcional de los impuestos indirectos, el que gana mas debe pagar mas para el servicio de la nación, los medios de vida natural deben estar en primer lugar para el servicio de las comunidades, tierra, agua, playas, mar, bosques y las demás riquezas naturales. Un Estado Solidario debe invertir en la formación del capital humano, debe invertir y procurar tener una población sana y saludable y debe garantizar la soberanía alimentaria. Un Estado Solidario no debe dejar que el destino y la forma de vida de una nación sean regidos por el mercado.

El ecologista Paul Hawken aboga por cambios sustanciales en el comercio nacional e internacional  con un enfoque principal en el aspecto ecológico.  En su obra La Ecología del Comercio: Una Declaración de la Sostenibilidad, Hawken propone “una economía de regeneración” y argumenta que ha habido un divorcio conceptual entre “economía” y “ecología” que ha resultado en daños ambientales que puedan llegar a ser irrevocables si no reconsideramos los mercados y las formas de extracción, producción, distribución y consumo. Este planteamiento también nos lleva a revisar los hábitos de consumo de las poblaciones.

La Economía Solidaria plantea la construcción de un sistema de equilibrio entre el crecimiento económico y el desarrollo integral social. O sea que cuando crece el capital también debe crecer el capital humano de una nación. Esta dimensión puede ser a nivel micro pero también a nivel de políticas macro del Estado.  Obviamente que a nivel micro, todos los días vemos ejemplo de solidaridad económica y solidaridad ambiental en nuestras organizaciones y comunidades. ¿Cómo es que las comunidades construyen equilibrio de crecimiento social y económico?  Tomaremos como ejemplo el caso de la Red de Comercialización Comunitaria Alternativa, COMAL, en Honduras.  COMAL es una asociación de organizaciones de productores y consumidores a nivel nacional. 45 organizaciones campesinas y de pobladores conformamos el conjunto de organizaciones miembros, las cuales cuentan con una membresía de 16,000 familias. COMAL cuenta con un programa de apoyo a la producción y la agroindustria campesina ecológica, una Escuela de Economía Solidaria que acompaña todos los procesos organizativos y de capacitación, un sistema de acopio y de distribución de productos a través de 200 tiendas comunitarias y 6 Unidades Regionales de Mayoreo.  Se practica un modelo altamente participativo donde los mismos productores son la coordinación política y estratégica de la organización.

Algunos antecedentes del contexto en que se formó COMAL:

Al inicio de los años 90, después de los acuerdos de paz en la región centroamericana, se intensificó la búsqueda de alternativas económicas y sociales de parte de los movimientos sociales en Centroamérica. La defensa del derecho a la vida transcendió a la defensa de los derechos económicos, sociales y culturales. Por otra parte los gobiernos de Centroamérica y específicamente Honduras iniciaron un proceso de creación de los marcos jurídicos que regirían la apertura a inversiones extranjeras y al comercio de transnacionales en el país. Se proporcionó  todo tipo de incentivos para la industria textil de capital extranjero, la industria turística y la inversión en bancos. Así, Honduras, estaba en camino de ser uno de los países con economías mas abiertas en el continente.  
                                                                                           
Al mismo tiempo, los gobiernos de Centroamérica eliminaron toda clase de incentivos a las pequeñas empresas agrícolas e industrial de nivel local, y se eliminaron los programas de crédito y asistencia técnica.  El gobierno de Honduras redujo los aranceles para permitir la importación desde Estados Unidos de arroz, maíz y frijoles, incluyendo donaciones.  Las importaciones de productos agrícolas altamente subsidiados, hasta un 60% en el caso del arroz, produjeron la destrucción de las posibilidades de mercado para los productores nacionales.  Los productores nacionales tuvieron tres alternativas: continuar produciendo la tierra para el autoconsumo y sobrevivir sobre la base de una economía de miseria a nivel local, pelear por un empleo para sus hijas en la industria maquilera de textiles o aventurarse a irse ilegalmente a Estados Unidos.  

Las condiciones descritas anteriormente trajeron al país un proceso de mayor grado de empobrecimiento especialmente en la zona rural, mayor dependencia en términos de seguridad alimentaria y pérdida de identidad nacional.  En este contexto, desde el inicio de la década de los años 90, se podría ver un futuro incierto para la población que vive de la agricultura en Centroamérica.

Creación de la Red COMAL

Representantes de organizaciones de agricultores de pequeña escala en Honduras se juntaron en una serie de discusiones y reflexiones sobre su propia realidad, los y las participantes discutían sus problemas específicos como agricultores de subsistencia a la luz de las tendencias emergentes de la globalización.  Expresaron preocupación por la peligrosa aceleración de patrones de desequilibrio social y económico por ser una economía fuertemente dependiente en las compañías extranjeras, la extracción irracional de materia prima, el desequilibrio en la distribución de recursos vitales incluyendo la tierra, la contratación de mano de obra barata, y marcadas carencias en el desarrollo de capacidades humanas.  
Una preocupación fundamental fue – y sigue siendo –  el propio futuro del sector agrícola bajo las reglas de libre comercio, los gobiernos pusieron a competir a los pequeños productores centroamericanos, no importando las asimetrías frente al capital y tecnología biogenética de Estados Unidos.  Estos pequeños productores, organizados en cooperativas, empresas asociativas y organizaciones sociales, apostaron por la necesidad de mayor atención a la dinámica del mercado actual y del futuro.  Los intercambios y diálogos se expandieron a incluir organizaciones y comunidades a fines de otros países de América Central y del Sur.  De particular interés para los y las productores fue la experiencia de Maquita Cushunchic (MCCH) de Ecuador, un esfuerzo de base urbanas y rurales, multi-etnico y multi-cultural, que había logrado la articulación de organizaciones trabajando para desarrollar un mercado ético que favorecía ambos consumidores y productores.    
Lo que emergió fue una integración de fuerzas productivas y de consumidores organizados que tomó el nombre de Red de Comercialización Comunitaria Alternativa (COMAL), una alianza auto-gestionada que se propuso la construcción de canales equitativos de mercado para los productos campesinos y buena calidad y buen precio para los consumidores, sabiendo que todos somos productores y consumidores, se vio la posibilidad de crear circuitos de acopio y distribución de productos a la vez que el funcionamiento en red facilita la transmisión y aprovechamiento de las tecnologías productivas y de comunicación.
 
Después de habernos constituido como RED en 1995, el primer paso fue el de acordar el conjunto de creencias colectivas que traducidas a compromisos para la practica diaria se volvió nuestro grupo de principios. El trabajo de formación y capacitación iniciaría por aquí, conversando con las comunidades sobre los principios de la organización, luego se agregaron los módulos de capacitación en comercialización comunitaria, admistracion de unidades productivas y de distribución, también los módulos de capacitación en mercadeo agrícola y análisis de la realidad nacional. El sistema de capacitación se inició con una red de animadores comunitarios campesinos, este esfuerzo inicial en capacitación se desarrolló en el año 2002 en la Escuela de Economía Solidaria.  La figura de animador comunitario se convirtió luego en Educador Popular.
Mientras se llevaba a cabo el proceso de consolidación de la organización y capacitación, se creó en 1997 el Sistema de información de mercados, el SIM COMAL, con el apoyo de monitores de información campesinos entrenados para recopilar y analizar información de la tendencia de la demanda y oferta, estacionalidad de productos y precios. El SIM COMAL nos aportó elementos de cómo se mueven los mercados convencionales, como los intermediaros ponen los precios de plaza, creando escasez ficticia o simplemente acaparando productos en tiempo de cosecha y vendiendo al doble de precios en tiempos de supuesta escasez.

En 1998 creamos el sistema de compra y venta colectiva. Para hacer las primeras compras se creó el fondo colectivo de comercialización, o sean aportaciones en dinero de todas las organizaciones socias para construir nuestro capital inicial de trabajo.  Se recolectaron unos U$40,000 de las organizaciones. Mas tarde recibimos pequeñas contribuciones de organizaciones fraternas en Europa y Estados Unidos que fortaleció este fondo a  US$120, 000.

En la actualidad, el sistema de acopio y distribución de productos de Red COMAL esta siendo coordinado por la Empresa de Comercialización Alternativa Solidaria, ECOMAS.  ECOMAS dirige todos los procesos de negociación con proveedores, mercadeo y distribución. Esta empresa cuenta con un equipo de administradores rurales quienes coordinan 6 Unidades Regionales de Mayoreo, URM, ubicadas en el Sur, Centro y Occidente de Honduras.  Un avance significativo representa que 4 de las 5 URM ya adquirieron infraestructura propia y 3 de estas URM ya funcionan bajo el punto de equilibrio financiero. El hecho de contar con infraestructura propia en las regiones le da mayor solidez  y garantía al servicio que se presta, nos hace acreedores de créditos bancarios y bajan los costos fijos por alquileres.  Además las URM sirven de local para las reuniones de los comités regionales. 

COMAL promueve y distribuye productos campesinos como ser granos básicos, maíz, frijoles, arroz,  productos agroindustriales: panela granulada, café, productos de Zábila, shampoo y jabones, rosquillas, pan, vinos y jaleas de mora y vinos de naranja, fertilizantes orgánicos y otros. También la Red distribuye productos de la canasta básica que no son producidos en el campo, como ser aceites de cocinar, jabones, azúcar, baterías y herramientas.

La ECOMAS vendió en  2006 la cantidad de US$ 753,120, un 10% más que lo vendido en el año 2005.       La utilidad bruta fue de  US$ 76,388.    Las URM están ubicadas en regiones estratégicas desde el punto de vista comercial. Las URM sirven de núcleo para no menos que 30 tiendas comunitarias en cada región.  Se espera que para el año 2007 todas las Unidades Regionales de Mayoreo, alcancen el punto de equilibrio financiero. En vista de que el capital de trabajo es muy reducido, la experiencia de ECOMAS ha posibilitado la extracción de valor a la empresa privada utilizando productos en crédito, servicios de distribución, promoción, descuentos a favor de las tiendas comunitarias y hasta capacitación especializada.  

Por su parte, la Escuela de Economía Solidaria, tiene como principal misión el fortalecimiento organizativo, la formación y la capacitación, procurando una integración horizontal de las empresas sociales del sistema.  La ECOSOL da seguimiento y asesoría a 6 Comités Regionales.  Los Comités Regionales son estructuras organizativas políticas en cada región para la integración de diferentes empresas sociales y para gestionar el accionar de Red COMAL en la región.  Los Comités Regionales están integrados por lideres comunitarios voluntarios.  La ECOSOL ha orientado a los Comités en aspectos de un nuevo liderazgo, en los principios y valores de la organización y en cuanto a la planificación, coordinación y ejecución de todos los planes de acción. Los Comités Regionales nombran sus representantes a la Junta Directiva Nacional para ser elegidos en asamblea nacional.

A la par de este proceso regional, la ECOSOL mantiene una red de Educadores Populares, que son el sistema de acompañamiento y capacitación directa a las comunidades o empresas sociales locales.  Los educadores reciben capacitación en sistematización de experiencias, como identificar problemas y definir proyectos comunitarios, además del seguimiento en capacitaciones sobre manejo de inventarios y técnicas de venta de productos.  En el año 2006, los educadores populares pasaron a jugar un rol importante en la coordinación regional, articulando esfuerzos con los administradores y con el Comité Regional. 
La ECOSOL también dio pasos importantes en la gestión de fondos por medio de la venta de servicios del Centro de Capacitación, aumentando el número de contrataciones  de 45 a 90 en un año, generando una cantidad de ingresos brutos de US$ 36,560. Estos recursos están siendo utilizados para mejorar las condiciones estructurales del Centro.

La formación y capacitación ha trascendido a la especialidad de mejorar la calidad de los productos ofrecidos al mercado. Para esto COMAL, en el año 2006, consolidó el Departamento de Desarrollo de Productos, DDP. Este departamento acompaña a las empresas sociales locales con iniciativas de transformación de productos a procurar procesos de calidad, enfocando en la producción de alimentos sanos y ecológicos.  Este es un desafío, la cultura productiva más allá de la calidad de un producto es el bienestar y la seguridad de la salud de los consumidores, lo que llamamos calidez. El DDP, redobla esfuerzos capacitando a productores para la práctica de medidas sanitarias, salud ocupacional y la organización interna de productos.  En los centros de almacenamiento se implementaron medidas de higiene y seguridad para no permitir contaminaciones.  En el caso del azúcar orgánica, o panela granulada, todo el proceso productivo, almacenamiento y de comercialización ha sido certificado por la empresa certificadora orgánica Biolatina.

El DDP da acompañamiento a las empresas sociales productivas en la transformación de productos, orientando el proceso técnico de producción,  apoyando tramites legales de adquisición de marca, certificación de salud, obtención de códigos de barras, empaques y embalajes. Una vez empacado, el producto está listo para ser promovido en el mercado.

COMAL también creó un sistema financiero alternativo, Unidades de Intercambio Solidario, UDIS, es un sistema de vales, documentos de cuenta por cobrar emitidos por la oficina central de la Red COMAL, respaldados por los inventarios y capital de la organización.  Estos documentos en forma de billete convencional sirven para facilitar el intercambio de bienes y servicios dentro de los circuitos económicos de la organización.  Los UDIS nos dan la ventaja de liberar la moneda convencional para las transacciones comerciales fuera del circuito de COMAL, Los UDIS aseguran la rotación de inventarios dentro de la Red, otras ventajas como ser la seguridad frente a las posibilidades de asaltos y robos, a los ladrones no les gustan los UDIS.

En el año anterior, COMAL pagó parte de los salarios del personal en UDIS, otorgó créditos para la producción agrícola y créditos para proyectos agroindustriales y además pagó parte del valor de las cosechas de maíz, fríjol, café, panela y productos de zábila.  Para nuestra organización, probablemente el mayor éxito con los UDIS se debe a la comprobación del nivel de confianza que existe entre productores y consumidores de los sistemas creados por nosotros mismos.

La integración horizontal y vertical de las empresas sociales en redes es muy importante para la economía solidaria.  La colectivización para hacer volúmenes y reducir los costos logísticos es fundamental, no se trata entonces de crear microempresas si no de empresas sociales vinculadas en Red. Se trata de crear la gran la gran empresa de los pobres.  

A la par de toda esta operatividad, COMAL no ha olvidado su lucha por defender los intereses nacionales, hemos impulsado alianzas nacionales para luchar a favor de los que no tienen tierra, lucha por la defensa de la no privatización del agua y por leyes mas justas en el comercio internacional.  por defender los sistemas públicos de agua, luz y teléfonos.  A la par de este proceso nacional, COMAL es parte fundadora de la Corporación Latinoamericana de Comercialización Comunitaria, RELACC, con sede en Quito, Ecuador e integrada por 14 redes nacionales incluyendo redes comercialización comunitaria en Centroamérica.

Identificación de valores
En COMAL y en RELACC, el establecimiento de los valores para estas iniciativas de desarrollo sustentable  fue un paso lógico en el proceso. La convicción expresada por parte de MCCH de Ecuador en sus propios principios que incluyen la equidad entre mujeres y hombres, el respeto para sus raíces culturales, la valorización del medioambiente, la práctica de la no violencia, y la transparencia y la honestidad sirvió de inspiración para el resto de países latinoamericanos incorporados en la RELACC.  En COMAL, hubo un entusiasmo fuerte por parte de la membresía prospectiva en la oportunidad de participar desde el inicio en la construcción en un nuevo esfuerzo. Queriendo actuar sobre la base de lecciones aprendidas desde sus experiencias colectivas, comunitaria e individuales,  las organizaciones interesadas se comprometieron a un proceso basado en el esfuerzo conjunto y no como simples recipientes o, en la terminología del desarrollo tradicional, “beneficiarios.”

El concepto de una “economía solidaria” necesariamente llega a ser un tema de mucha discusión dentro de COMAL, siempre operando desde la premisa que la membresía tiene derecho a la construcción de teoría tanto como la práctica.   ¿Cómo se visualiza este concepto?  En diferentes eventos de consulta, asambleas y talleres especiales los miembros de COMAL han aportado ideas sobre su entendimiento de lo que es Economía Solidaria.  Los resultados demuestran una fuerte afirmación por una estrategia de integración y articulación de esfuerzos dentro de las empresas sociales, una fuerte inspiración en los  principios de defensa de la dignidad de las personas, defensa de la naturaleza y practica de la justicia, la acción principal se basa para la conquista y satisfacción en primer lugar de necesidades básicas, soberanía alimentaría, educación, salud y búsqueda permanente de lograr la autorrealización personal.  Según las y los productores, la construcción de un modelo solidario implica: el intercambio de bienes y productos en red; la unidad de organizaciones y tiendas; el consumo de bienes producidos localmente; el acceso a activos, incluyendo tiendas, y la inversión y reforzamiento de los mismos. 

La gran pregunta es: ¿Es posible elevar la dignidad humana y autorrealización personal de los miembros de las comunidades estructuralmente marginadas dentro del sistema de consumo capitalista dependiente en el cual vivimos?  La respuesta es: no; mientras los estados centroamericanos sigan promoviendo la filosofía del libre mercado impulsada por Estados Unidos y Europa basada principalmente en otorgar todas las condiciones económicas, legales y de seguridad al capital de inversión extranjero y abrir nuestros mercados como consumidores a los productos importados.  Además el sistema capitalista no promueve dignidad humana si no el consumismo y la competencia.  En Centroamérica, el mercado libre obviamente, no ha solucionado los problemas de desempleo y de pobreza. Tal como lo afirma el Dr. Nelson Avila, “Para que exista equilibrio general deben combinarse dos mercados interdependientes. El mercado del trabajo y el mercado de capital, financiero y el tecnológico. Cada uno de los mercados se encuentra en equilibrio parcial. Un cambio en el stock de capital  cambia la demanda de trabajo y un cambio en el empleo afecta la demanda de capital.   Generalmente hemos hablado del mercado de productos, del mercado de capitales, del mercado de servicios; pero la verdad es que ninguno de estos mercados funciona sino tenemos un mercado laboral compuesto por el capital humano. 

La Economía Solidaria, además de buscar un compromiso de solidaridad personal de manera individual también reclama la otra dimensión, un Estado solidario.  Un Estado solidario que garantice la realización de los derechos económicos, sociales y culturales de los pueblos, un Estado que promueva el empleo pleno y digno y políticas de protección a la producción nacional, la soberanía alimentaria y el acceso a los medios de vida de las comunidades, tierra, agua, bosques, playas, mar y demás bienes colectivos naturales.  En su libro, Estado y Economía Solidaria, el Sr. Nelson Avila afirma:  “…. el papel del Estado es crítico proveyendo a la sociedad de bienes colectivos que el mercado no provee o lo hace en forma limitada como la educación, la salud, la infraestructura y la investigación y el desarrollo.”

Para que exista un Estado solidario tienen que existir autoridades solidarias y forzosamente una planificación y visión conjunta de país de largo plazo.  Para esta construcción solidaria la planificación se vuelve fundamental, no podemos dejar al libre mercado que decida por la suerte de la nación.  Estado y personas solidarias es el escenario mejor que estamos buscando en Centroamérica. 

Hawken, Paul.  La Ecología del Comercio: Una Declaración de la Sostenibilidad. Versión en español publicada por el Centro Felix Varela, La Habana, 1999. 

Ibid., p. 26.

Vea Mercado Ético con Calidad y Espiritualidad: sistematización de la experiencia de los 15 años de la Fundación, Maquita Cushunchic, IMPREFEPP, Quito, Ecuador, 2000.

Documento de informe anual, 2006, de COMAL

Ídem

Ávila, J Nelson, Globalización, Estado y Economía Solidaria, Tegucigalpa, Honduras, pagina 107

 Ávila, J Nelson, Globalización, Estado y Economía Solidaria, Tegucigalpa, Honduras, pagina 118

 


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