Durante más de una década la Red COMAL junto a otras organizaciones campesinas han abogado por políticas de semillas más favorables para las y los agricultores en Honduras. Como fruto de estos esfuerzos, entre 2023 y 2025, Red COMAL contribuyó a asegurar una Política Municipal para la Protección de Semillas Nativas en Opatoro (La Paz), una medida histórica que formaliza los compromisos del municipio para conservar, promover y regular los sistemas de semillas nativas, colocando la soberanía alimentaria y la diversidad genética en el centro del desarrollo local.
Tras el fallo de la Corte Suprema en 2022, que declaró inconstitucional la Ley de Protección de Variedades Vegetales, el enfoque nacional pasó de la derogación a la defensa activa de las semillas nativas y a la vigilancia para protegerlas. En este contexto, Red COMAL encargó y publicó un estudio piloto sobre semillas nativas, el cual demostró que las variedades de maíz y frijol nativos presentan tasas de germinación del 92–100%, alta tolerancia a humedad, sequía y lluvias intensas, y viabilidad de la semilla por más de un año. Las y los productores mantuvieron una productividad sólida en ciclos de cosecha de 67 a 210 días, mientras reducían gradualmente los insumos químicos e incrementaban el uso de fertilizantes orgánicos, bioinsumos y cultivos asociados. Estos hallazgos subrayaron la resiliencia y viabilidad de las semillas nativas y de las y los agricultores que las conservan, reforzando el fundamento técnico para las nuevas políticas.
Actualmente, Red COMAL ha dotado de silos metálicos a 40 organizaciones comunitarias para el almacenamiento de granos básicos, así los productores agroecológicos fortalecen sus capacidades instaladas y adquieren mayor resiliencia frente a los impactos del cambio climático, contribuyendo así a la seguridad y soberanía alimentaria. Además, se han organizado 28 comités de administración de los Centros de Conservación de Semillas Nativas (CNS) conocidos también como bancos de semillas.
En el ámbito municipal, Red COMAL continúa impulsando iniciativas de política pública, con el objetivo de que los modelos locales exitosos catalicen transformaciones más amplias a nivel nacional. La política de Opatoro representa la traducción de años de incidencia en protecciones locales reconocidas legalmente, mientras que los cambios regulatorios nacionales eliminan barreras que históricamente debilitaron los sistemas de semillas campesinas. En conjunto, estas decisiones fortalecen los derechos de las y los agricultores, institucionalizan espacios para la agroecología y garantizan que las semillas nativas —y las comunidades que las resguardan— sean reconocidas tanto en la ley como en la práctica.